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Gente deseosa de llevar en hombros los ataúdes de los Pro
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24 de noviembre de 1927
Den paso a los mártires

D

espués de haber velado el cuerpo de Miguel y Humberto Pro durante la noche del 23 y madrugada del 24, se programó el sepelio para las 3pm.

El gentío había bloqueado la casa y calles vecinas, siendo tal la aglomeración de automóviles que el transito se suspendió en una vasta zona.

El Padre Méndez Medina salió al balcón y dijo: "Paso a los mártires de Cristo Rey". La multitud se abrió para dar paso a los cadáveres. El anuncio de que iba a salir el féretro del Padre un repentino silencio y quietud sucedió a la confusión que todo lo invadía. Cuando apareció en el umbral de la puerta, un grito atronador y unánime salió de millares de pechos: ¡Viva Cristo Rey!, resonando los inesperados aplausos, y caía una lluvia de flores abundante.

No se usaron carrozas fúnebres, había muchísima gente deseosa de turnarse para llevar el ataúd del P. Pro y de Humberto en sus hombros. Al llegar al Paseo de la Reforma ya el cortejo tenía forma definida. Lo encabezaba una columna como de 300 automóviles, en seguida, los cuerpos y tras ellos la multitud que se extendía por varias calles. Detrás de la multitud otra formación interminable de carruajes.

"Cuantas almas dejé consoladas, cuantas penas destruidas".

P. Pro SJ